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Diarreas:
Suponen
una pérdida excesiva de agua en las heces generada por problemas gastrointestinales,
intoxicaciones alimentarias, e incluso consecuencia del estrés. Para
minimizar sus efectos debemos tomar algún antidiarréico, hidratarnos
en abundancia (con agua+sal+azúcar+limón) y seguir una dieta
muy limpia y ligera.
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Digestiones
pesadas: Generalmente debidas a comidas excesivas o muy rápidas.
Para minimizar sus efectos debemos tomar algún antiácido.
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Gases
o flatulencias: Generalmente debidas a la ingestión de alimentos
que las provocan, o a comidas apresuradas. En el mercado existen pastillas
adecuadas para facilitar su expulsión y completar de forma adecuada
el proceso digestivo.
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Estreñimiento:
Dificultad para defecar. En la mayoría de los casos se debe a
una dieta incorrecta y una deficiente hidratación, aunque también
puede incrementar el problema el hecho de aguantarse repetidas veces
cuando sufrimos los impulsos naturales. Para minimizar el problema,
debemos mantener una dieta rica en fibras, frutas y verduras, y una
adecuada hidratación.
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