4.5.4. REFLEJOS MOTORES
Consecuencia de que la actividad que nos ocupa es la realización del deporte o ejercicio físico, debemos prestar especial atención al capítulo referido a los reflejos motores.

Los músculos y tendones tienen abundancia de dos tipos específicos de receptores sensoriales:

TIPOS DE RECEPTORES SENSORIALES:
A. HUESOS MUSCULARES
Reconocen el cambio de longitud de fibras musculares y el ritmo del mismo.
B. ÓRGANOS TENDINOSOS DE GOLGI
Reconocen la tensión sobre el tendón durante la contracción muscular.

grafico en flash de uno de los reflejos
A. REFLEJO DEL HUSO MUSCULAR
  • De estiramiento miotático: Brusca tracción del músculo.
  • De tracción dinámico: Lo origina la tracción anterior y consiste en una brusca contracción del mismo músculo volviéndolo a su valor inicial.
  • De tracción estático: Lo origina la excesiva extensión muscular y dura varias horas pero es una contracción más débil que la anterior.
  • De tracción negativo: Se opone al acortamiento del músculo.
  • De tracción positivo: Se opone al alargamiento del músculo.
   
grafico en flash de uno de los reflejos
B. REFLEJO TENDINOSO
  • El reflejo de los tendones ante la tensión por la contracción muscular es de carácter inhibitorio, probablemente como un mecanismo para evitar desgarros y rupturas tendinosas y musculares.
   


grafico en flash de uno de los reflejos
C. OTROS REFLEJOS
  • Reflejo Flexor: Consecuencia de un estímulo externo, origina una rápida contracción de los músculos flexores, alejando el miembro del estímulo. Ejemplo claro es el de un estímulo de calor en una quemadura.
  • Reflejo Extensor Cruzado: Una fracción de segundo después del reflejo flexor en una extremidad, se produce la extensión de la extremidad contraria.
  • Inervación Recíproca: Por medio de este reflejo, cuando tiene lugar la contracción de un músculo o grupo muscular, se produce la inhibición de sus antagonistas.
  • Reflejos medulares espasmódicos: Un factor irritante local o anomalía de un músculo pueden desencadenar dolor u otra sensación, originando la contracción del mismo, la cual se transmite a la médula que aumenta aún más dicha contracción, pudiendo desencadenar un calambre muscular intenso.